martes, 28 de octubre de 2008

Sensaciones de un día cualquiera en Septiembre

Mi ser tembló. Mi propio corazón tenía miedo de si mismo.
Nunca me sentí tan llena, tan vacía del mundo. Tan llena de un sueño. El corazón funcionaba demasiado rápido, tanto que a penas tuve tiempo para interpretar sus latidos.
No encontré palabras por más que las busqué, y cuando titubeando encontré algo que decir, resultaron a tus oídos simples locuras. Locuras que se susurran al oído cuando sale la Luna, locuras que hoy, me parecen sueños por cumplir.
Pero en aquel instante, nada cuerdo podría salir de aquel corazón loco que no atendió las barreras que la vida planteaba. Nada cuerdo mientras estuviese loca por tí.
La inseguridad rodeaba todos los rincones que me componen, mientras las manos rozaban tiritando otra piel, se abría un nuevo cielo a mis ojos, a penas centímetros separaban dos vidas tan distintas, tan iguales.
Mi vida y su vida, en un mismo camino.
Podría ser una historia, que tal vez nunca existiese, un sueño que durase once instantes. También podría ser una historia que tal vez, se convirtiese en mi vida.
Era una casilla más en el tablero de la vida, tenía que tirar el dado y arriesgar. Tenía que dejarme la piel si hacía falta, pero tenía que hacer algo.
A penas nada me quedaba que perder en los bolsillos, o sí, la ilusión de un sueño que se destrozaría. Pero tenía tanto que ganar...tenía tantas Lunas por delante...Tenía que arriesgar, correr el riesgo. Jugar.
Es más, no podía evitarlo, todo giraba rápido y lo que hacía 3 minutos eran centímetros, ahora, a penas eran milímetros.
Nadie podía frenar lo que sentía.

Continuará...

Sonrían

1 comentario:

Arekandro. dijo...

Me encanta que sepas transmitir taaaaan bien lo que sientes..los nervios, los instantes..la inseguridad!
Atraviesas de pronto un pequeño post y parece que le está ocurriendo a uno mismo :)